lunes, 16 de septiembre de 2013

A meses de sumarme al Desafío Rinoceronte Naranja, aun no logro dejar de gritar...

Más amor y color, así quiero nuestros días...


Desde el 14 de agosto (2013) me sumé al Desafío Rinoceronte Naranjo que consiste en no gritar a mis hijos. Pueden leer mi post al respecto aquí, y/o una traducción de uno de los post de la creadora del desafío en Putum Putum. Si quieres sumarte tal vez te interese el grupo de apoyo en facebook en español El Desafío del Rinoceronte Naranja o los HT en Twitter  #rinonaranja y #yanogrito.

En el grupo de facebook encontré las normas que siguió la creadora del desafío y que cada una puede adaptar a sus circunstancias. Para mí tomé estas 3 normas básicas:
1. Si llego a gritar regreso al día 0.
2. En caso de emergencia o que los niños estuvieran en peligro puedo gritar
3. Si llegó a tratar mal -tipo ogra- como reemplazo de los gritos vuelvo al día 0.

En base a algunos de los Pasos para dejar de gritarle a nuestros hijos que pude leer en la traducción que gentilmente aportó La Mamá Vaca, diseñe una especie de bitácora para registrar la experiencia y a la vez como recordatorio al consciente de que estoy realmente inmersa en esto. La primera columna es para registrar los días que llevo en el desafío, la segunda los días sin gritar. Mi marcha blanca era pasar el fin de semana largo (4 días) del 15 de agosto del 2013 sin gritos. Esta es una muestra de lo difícil que ha sido algo tan anhelado, tras los 14 primeros días sólo pude pasar 4 días sin gritar...

Días
Recordatorio del Desafío
Si grité ¿Cuáles fueron los detonantes?
Alternativas al grito
Balance
Momento
¿Qué hacía?
¿Mi humor?
¿Por qué grite?
1
0
Contarlo a familiares
Mediodía
Prepararnos para salir
Nerviosa, alterada
Se demoraban
Decir en voz alta RINOCERONTE NARANJA / Decirles No quiero gritar
Grite menos, es un comienzo.  Vuelvo al día 0
2
1
Posit naranjos en lugares claves




Decirme a cada rato Rinoceronte Naranja
Sin gritos, pero con jaqueca!!
3
2
Posit, mandarinas





Sin gritos, día con tiempo para mí!!!
4
0

Noche
Intentaba acostarlos
Nerviosa, preocupada porque se hacía tarde
Una de mis hijas nuevamente no pudo avisarme de una situación acordada... 
No grite, pero...
Penca; mal rato, me pase de la raya,con el tono y las palabras.
5
0

Noche
Idem
Idem


Pfff
6
0

Noche
Idem
Idem
Mi hijo mayor no quería bañarse, solo lo hizo cuando le grite...

Mal, todo mal
7
1
Posit naranjos




Leer, leer y leer la blogesfera amorosa
Bien, hay una peque enferma y otro a punto...
8
2
Posit naranjos en mi mano o en la ropa




Conversar con mi hijo mayor; es imprescindible dejar de gritar y tratar mal
Con un dejo tristeza y harta preocupación por el daño ya hecho...
9
3
Publicar esta bitácora en facebook





Todo bien
10
4
Mandarinas por doquier




Leer, y no hacer nada, pero nada en la casa (salvo comida!!)
Todo bien
11
0

Noche
Acostar a los peques
Crispada
Habían volcado casi todo lo de la pieza en sus camas

Buen día, pésimo cierre...
12
1





Les incité a que ordenaramos juntos previendo un posible colapso mío
Bien!!
13
2





Escuchar mi tono y bajarlo al tiro!!
Bien, pero pudo ser mejor.
14
0

Mañana y Noche
Levantares y Acostares
Con ira contenida. Semana premenstrual
Tardan... no me hacen caso inmediatamente

Mal, no paso de un día, pero sigo gritando menos

















Después de meses de desafío no he logrado pasar una semana sen gritar, de hecho pase un tiempo sin el desafío pues no tenía fuerzas y estaba muy desanimada... Ahora mi meta es diaria, pasar cada día sin gritar o gritando lo menos posible... Voy mejor, pero aun falta mucho.

Paz-ciencia para mi y para tod@s quienes estamos en esta iniciativa!!!!

domingo, 8 de septiembre de 2013

Los no cuestionamientos en mi maternidad


Cuando supe que iba a ser mamá mi alegría fue inconmensurable. Estaba feliz, mi compañero también. Fueron meses de dulce y activa espera; justo ese mes se terminaba un gran proyecto en el cual estaba trabajando y me concentre entonces en mi estado y en el estudio de mi segunda carrera.

Fue mi mejor embarazo, pude dormir, hice yoga, comí sano, me prepare para el parto con ejercicios en el agua, sentía confianza en mi ginecóloga, adore a la matrona y me encantó el neonatólogo (antroposófico) que lo recibiría. Además, pudimos pagar el bono para que el parto fuese en una clínica.
Paradojalmente, mi pequeño no se dio vuelta, venía atravesado y  de lo que único que se hablo entonces fue de cesárea si la situación no cambiaba hacia las 36 semanas. Y no cambió, aunque hasta me paré de cabeza en yoga!!

En fin, mi niño nació por cesárea, con música y aromaterapia, con su papá acompañándonos y la matrona tomando hermosas fotos. El cordón se lo cortó el papá, y con él se fue a la otra sala para hacerle todo aquello que las mamás nunca entendemos si es tan necesario. Yo estaba bien, feliz; pero las horas se me hicieron eternas hasta que lo llevaron de vuelta  a la pieza. Luego comenzó la lactancia y mi lucha para que las enfermeras le hicieran caso al pediatra y me lo llevarán  en vez de darle relleno por la noche, pues por política de la clínica los bebes no podían estar con nosotras!!! Yo no quería que se lo llevaran, aun recuerdo esos momentos aunque han pasado casi 12 años. Deseaba fervientemente volver a casa.

Me recupere bien de la operación, dolía pero no me impedía estar con mi pequeño. Daba mucho el pecho, pero aun así él siempre parecía estar con hambre. Hice todo lo que sentía estaba  ami alcance, tome sulpilan, avena. levadura de cerveza, mucha agua, etc. Pero no parecía aumentar la producción y hubieron días que no soltaba m ipecho y yo me desesperaba porque me sentía presa de la situación y nadie me había contado que los bebes humanos necesitan a su mamá las 24 horas del día y que es lo esperable... Finalmente, mal asesorada, a los dos meses me rendí y comencé con la lactancia mixta, con mucha culpa. Por supuesto que el paquete iba con el convencimiento que el niño debía dormir en su cunita, al lado de la cama, pero en su cuna.

Debo decir que por es entonces no cuestioné prácticamente nada; quería parto normal, pero mi hijo no estaba cabeza abajo, mi doctora hablo de la cesárea como única opción en esos casos y yo lo asumí, con pena, pero sin cuestionamiento. Quería solo amamantar, pero no subía de peso lo suficiente  (aunque nunca bajo...) y lloraba mucho y hacia los dos meses no se soltaba de la teta y entonces le recetaron relleno sin mencionar otras opciones (como una asesoría en lactancia o hablarme de la crisis de los dos meses), y yo lo asumí, con pena pero sin ver otra solución. El destete llego hacia los 10 meses porque me mordió tres veces y yo consideré que era suficiente. Se fue  a su pieza como a los 10 meses, yo no estaba segura pero el papá sí; se dormía en su cuna o le dejaba en ella una vez dormido, porque era lo que me imaginaba se debía hacer y el pediatra estaba de acuerdo. Aunque llorara a mares a los 8-9 meses (por lo menos no lo dejaba solo!!!!!) pero yo era firme, tu allí, mamá acá, acá estoy hijo, tranquilo, duérmase. Alternadamente me dolía o me daba rabia su actitud, pero no me lo cuestioné.

Hubo si, algo que me nacía de las entrañas y que chocaba contra el resto del mundo: yo deseaba con todo mi corazón y mi cuerpo estar con él en casa; no quise volver a trabajar y mis cosas académicas las reduje al máximo. No pensaba que iba a querer eso, antes de que naciera creía que sin drama lo dejaría en la sala cuna a los tres meses y a seguir la vida como si nada. Pero no pude. menos mal. Tuve que dejarlo finalmente, pero al año y medio, contra mis deseos, y fuera de toda lógica, acordé con el papá que yo en vez de él saldría  a trabajar.

Mi niño fue creciendo y mi manera de estar con él fue de control total. Cada paso, cada situación era planificada por mi. Quería tantas cosas de él, esperaba moldearlo y a la maternidad según lo que me parecía correcto. Y no me lo cuestioné... incluso hice oídos sordos a comentarios muy certeros que me hablaban de la importancia de disfrutar a los niños y de la diferencia entre criar y educar... Mi niño era un "buen niño y yo estaba muy orgullosa, podía ir con él donde fuera. Era tan ordenado, tan estructurado... Tan reprimido, tan poco creativo, tan inteligente y tan poco dado a inventar juegos o investigar situaciones... tan parecido a mi.

Pasaron los años, y yo sentía que algo no estaba bien, no podía ser que mi pequeño estuviese conmigo apenas unas tres horas de su día despierto! como podía ser bueno eso, todo el día con otra gente... No podía ser bueno que se portara tan bien... Pero no tuve la suficiente convicción para dejar el trabajo o reducir la jornada; hasta que quede embarazada de nuevo y una nueva realidad vino a desbordarlo todo: embarazo y parto, casa, crianza, matrimonio, trabajo. Todo cambió. Para bien y para difícil; me separe con mi pequeña de 5 meses, mi hijo mayor comenzó a revelarse y a "ser" niño; me sumí en una profunda depresión existencial de la que salí fortalecida después de casi un año; no volví a trabajar tiempo completo, y solté muchas cosas que antes me daban terror.

Empecé a mirarme y con eso comencé un nuevo camino. Luego vino otra historia que llegó de la mano de mis hijos menores, mellizos. Y aquí estamos, cuatriplemente remecida y cada día aprendiendo cosas nuevas y cuestionándome todo lo que he hecho y lo que hago.

Al comienzo de mi maternidad no leí lo suficiente, no busqué otras opciones, no vi, no escuche no conocí otra manera. La información es poder, y esta red ha hecho posible lo que antes era muy, muy difícil para quienes estábamos tan desconectadas de nosotras misma.

Con esto comienzo mi aporte al desafío Iron Blogger; nos vemos en le siguiente post!!