Estoy "asignada" a estar en casa. Mi hijita del medio está enfermita, cosas del invierno, eso desde el domingo, y si todo sale bien, hasta el domingo que viene. Pero para que engañarme, ya Mau está con los primeros síntomas, y yo también, y supongo que dentro de poco todos caeremos... Como hace muuucho frío y llovió preferí dejar a los mellizos en casa así que acá estamos, en casa casi todos, todo el día. En la tarde llega mi hijo mayor (once años) y ya está; ningún adulto más llega a relevar o a hacer cambio de turno, no cotidianamente por lo menos.
Cuando estamos así me siento fatal, por la eternidad de días en que debo cubrir las 24 horas con ellos. Y justo hoy llega hasta mí este profundo y descarnado post de Ana María Constain en su blog
Crianza y Gestalt. No podíamos estar en mayor sintonía:

"Una realidad empieza a develarse. Esta dificultad para estar con ellas no es más que una dificultad para estar conmigo misma. Una dificultad que ha estado mucho antes de que ellas llegaran a mi vida".
Acá el enlace al post completo.
Crianza y Gestalt: Los Hijos como Meditación: Cada vez que sé que viene un día sola con mis hijas, empiezo a sentir una especie de ataque de pánico...